¡La lengua de señas no es una opción! Es un salto hacia la equidad social

 

La comunidad sorda a lo largo del tiempo ha tenido que afrontar diversos tipos de discriminación que se manifiestan en el abandono y privación de sus necesidades, lo que ha afectado principalmente sus derechos básicos referidos a la educación, salud, justicia y el ejercicio activo de la ciudadanía.

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Hacer realidad los derechos de las personas sordas en Chile es un desafío que no solamente implica la aprobación de leyes que eliminen las barreras sociales y permitan la igualdad de oportunidades para la comunidad sorda, sino principalmente involucra aumentar la conciencia pública y social para favorecer su desarrollo pleno. La comunidad sorda a lo largo del tiempo ha tenido que afrontar diversos tipos de discriminación que se manifiestan en el abandono y privación de sus necesidades, lo que ha afectado principalmente sus derechos básicos referidos a la educación, salud, justicia y el ejercicio activo de la ciudadanía.

 

Los obstáculos comunicacionales  son la consecuencia del desconocimiento de la Lengua de Señas Chilena (LSCh), por parte de los ciudadanos oyentes, los que a su vez corresponden al grupo mayoritario de nuestra sociedad.  Si bien, la LSCh cuenta con reconocimiento oficial, declarado en el artículo 26 de la Ley 20.422  promulgada en el  año 2010, la realidad señala que la Lengua de Señas sigue siendo el medio comunicativo fundamental y patrimonio de la cultura sorda, pero su valoración por parte de los oyentes para hacer realidad la accesibilidad a toda comunicación que se adapte a la diversidad de las personas con discapacidad auditiva, es una barrera que aún está presente y que derribarla involucra un compromiso del estado para promover el respeto de la cultura sorda y brindar reales espacios de equidad social. En este contexto, resulta apremiante que en nuestro país se promulgue una Ley que obligue a todos los servicios públicos como también privados, incorporar a un intérprete certificado que atienda de forma eficiente  las necesidades de las personas sordas, evitando la vulneración de sus derechos  que afectan su dignidad, seguridad, privacidad, protección, libertad de opinión y acceso a la información de todo tipo de acontecimientos relevantes que ocurren en su contextoy en su comunidad.

 

Es difícil como oyentes imaginar nuestra vida con limitaciones lingüísticas cuando podemos realizar constantemente acciones simples para comunicarnos con los demás, desde lo más básico como adquirir en un supermercado un alimento, dirigirnos a realizar una denuncia o bien concurrir a un médico por alguna dolencia. En la mayoría de los casos no necesitamos mayor esfuerzo para  expresar nuestras necesidades, sin embargo, la comunidad sorda ve interrumpido su desarrollo como legítimo ciudadano, al no poder comunicarse con su propia lengua y tener que vivenciar las injusticias que forman parte de su cotidianidad.

 

En la actualidad, producto de la pandemia COVID 19 que nos afecta y particularmente el incremento de casos positivos en nuestra región, los problemas comunicacionales se agudizan para la comunidad sorda, el acceso a la información no es una de las prioridades dentro de las medidas designadas para hacer visibles sus derechos inalienables como ciudadanos.

 

En el año 2017 la Corte Suprema dio a conocer el fallo que favorece a la comunidad de las personas Sordas en relación con el acceso a la información en situación de emergencia o calamidad pública. En esta sentencia se hace alusión particular a la Convención Internacional de derechos de las personas con discapacidad, Ley Nº 20.422 y la Constitución Política de la República que garantiza el acceso a la información para las personas Sordas. Lamentablemente vemos aún la negación en la difusión y escasa utilización de la Lengua de Señas en variados comunicados que se emiten en la comunidad, haciendo evidente las brechas de desigualdad comunicacional  y la  inminente necesidad de generar políticas públicas específicas que garanticen el bienestar de todas las personas.

 

El debate sobre el respeto hacia la comunidad sorda en nuestro país y en nuestra región ha tomado diferentes matices durante el tiempo, algunos oyentes interesados en contribuir y hacerse cargo de  las limitaciones comunicacionales  que desfavorecen a las personas sordas, se han perfeccionado en cursos de Lengua de señas, sin embargo, los obstáculos para avanzar en materia de inclusión van mucho más allá de las buenas intenciones.

 

Uno de las medidas elementales  para hacer efectivos los derechos de las personas sordas  se encuentra situada  en el fortalecimiento del sistema educacional desde la primera infancia. La actualización de las Bases Curriculares de Educación Parvularia  señala en uno de sus requerimientos “La necesidad de armonizar los sentidos y oportunidades de aprendizaje que ofrece la Educación Parvularia con la reforma educacional implementada en el sistema educativo en su conjunto; específicamente en lo que supone comprender a la educación como un derecho social” (2018, P.10).  En este mismo sentido, la Ley 20.422 que Establece Normas sobre Igualdad de Oportunidades e Inclusión Social de las Personas con Discapacidad,  indica “el derecho a la igualdad de oportunidades de las personas con discapacidad, con el fin de obtener su plena inclusión social”. Si analizamos en profundidad si este derecho se cumple dentro de las aulas en cada uno de los niveles educativos, nos encontramos con escasas iniciativas educacionales para asegurar una enseñanza de calidad enfocada en la inclusión de las personas sordas, esta deuda para los sordos aún  persiste en materia de Educación.

 

Durante los últimos meses nuestro país se encuentra atravesando un despertar social que se traducen en distintas demandas colectivas que han impulsado cambios relevantes para Chile, pero ¿Cuántas de estas demandas están dirigidas al derecho de las personas sordas para acceder a una educación de  calidad?,  ¿Cuáles son las demandas que exigen respetar los derechos de los niños y niñas sordas a ser educados en su Lengua?, ¿De qué manera estas demandas abren el diálogo sobre inequidad que atraviesan las personas sordas?. Es claro  que aún en nuestra sociedad, el trato desigual  hacia las personas sordas implica desconocer sus demandas. Los esfuerzos de ciertos grupos de sordos y oyentes han sido significativos pero no bastan para eliminar obstáculos y hacer realidad lo que se profesa en temas de inclusión.

 

La incorporación de la Lengua de Señas en el sistema educativo es clave para transformar la realidad de las personas sordas, para construir una sociedad más justa que reconozca a los sordos como sujetos activos, que mediante sus manos comuniquen sus ideas, intereses, necesidades y fundamentalmente que estas sean atendidas oportunamente, permitiéndoles actuar sobre su entorno, sin distinción alguna.

 

Una expresión utilizada por la comunidad sorda para referirse a la marginación sufrida como ciudadanos es el “audismo”, término creado por el docente sordo Estadounidense Tom Humphries, el cual hace referencia a la discriminación que constantemente viven las personas sordas y que explica la desigualdad que en términos de salud, educación, justicia, acceso a la información, entre múltiples derechos que se ven interrumpidos cada día. El respeto y la valoración de la Lengua de señas es urgente, ¿Cuántas injusticias más tendrá que soportar la comunidad sorda para hacer valer sus derechos como ciudadanos?. ¡Basta de audismo!.

 

Viviana Ávalos Órdenes

Articulo e prensa recogido de: http://www.elquehaydecierto.cl/noticia/sociedad/la-lengua-de-senas-no-es-una-opcion-es-un-salto-hacia-la-equidad-social.

 

orientaciones para padres y cuidadores sobre la estancia de niños y niñas en casa durante la Pandemia causada por el Covid-19

El Departamento de Educación Parvularia de la Facultad de Humanidades y Educación - Universidad de Atacama, tiene el agrado de compartir con la comunidad el documento original titulado "Sobre niñas y niños #YoMeQuedoEnCasaChile",  que presenta orientaciones para padres y cuidadores sobre la estancia de niños y niñas en casa durante la Pandemia causada por el Covid-19

 

El documento original fue elaborado por la académico Dayana Araya, Psicóloga, Licenciada en Educación, Magíster en Ciencias Sociales, Postítulo en Trastornos de Conducta y Déficit Atencional, perteneciente al Departamento de Educación Parvularia, de la Universidad de Atacama.

 

Por su parte, el trabajo visual de la información fue desarrollado por la Diseñadora Gráfica (independiente) Hilda Araya Vergara; quien entregó vida a las orientaciones con ilustraciones representativas y amigables para la lectura compartida entre padres, tutores, niños y niñas.

 

Con este trabajo, el Departamentos de Educación Parvularia, quiere poner a disposición de la comunidad, un material de lectura práctica para padres y cuidadores, que fortalezca el cuidado de niños y niñas en el hogar, en la actual situación de emergencia sanitaria que vive el mundo y el país.

 

Esperamos que las sugerencias le sean de utilidad y contribuyan a responder de la mejor manera posible el llamado general a  "quedarse en casa", como una de las medidas para enfrentar esta emergencia sanitaria y que genera cambios importantes en la vida de niños y niñas.

 

                        ¡Los animamos a compartir y difundir, muchas gracias!

 

 orientaciones para padres y cuidadores sobre la estancia de niños y niñas en casa durante la Pandemia causada por el Covid-19

Inclusión educativa: Un desafío en contexto de pandemia

En estos momentos de emergencia, incertidumbre y temor, los actores educativos se han visto afectados en diversas formas. 

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Actualmente, Chile se encuentra respondiendo a la emergencia sanitaria de pandemia por Covid-19, situación que ha desafiado el contexto educacional y nuestra capacidad de respuesta a cambios que exigen de cada uno de nosotros el máximo de sus recursos para brindar a otros los espacios de crecimiento que les son legítimos, especialmente cuando dichos espacios formativos atienden un estudiantado diverso y han de resguardar la educación para todos y cada uno de los estudiantes; una expectativa que en la virtualidad improvisada desde la suspensión de la presencialidad, puede bien no responder a las múltiples necesidades educativas de nuestra comunidad y asegurar el acceso a todos y todas a las instancias de educación formal.

 

En este sentido, a nivel legislativo, Chile ha evidenciado avances respecto de la atención a la diversidad en aula. Si bien la Constitución Política de la República de Chile, en su Artículo 19, número 10, sobre Derecho a la Educación, establece que la educación tiene por objeto el pleno desarrollo de la persona en las distintas etapas de su vida, también es cierto que ese pleno desarrollo se ha fortalecido con el paso de los años, el reconocimiento de los derechos y deberes de la comunidad educativa y el Estado frente a un estudiantado con distintas necesidades de aprendizaje con base en la validación de la educación impartida sin discriminación y en igualdad de oportunidades. Esta manifestación toma forma en las legislaciones vigentes que, si bien no han significado la supresión de la segregación, sí asentó las bases para el camino hacia la inclusión educativa; y que a 5 años desde la promulgación de la Ley de Inclusión Escolar (Ley N.º 20.845 – 2015), enfrenta el contexto de pandemia que remece los avances iniciales con esta deuda social y que de manera preocupante ingresa a las aulas y atenta contra el aseguramiento del proceso educativo.

 

En estos momentos de emergencia, incertidumbre y temor, los actores educativos se han visto afectados en diversas formas. El paso desde lo presencial a lo virtual parece ser en primera instancia el cambio esperado para responder al proceso de pandemia procurando “aplanar la curva”. Sin embargo, lo que vemos aplanarse es el acceso igualitario al proceso de educación formal, ya que este cambio drástico ha puesto en evidencia limitaciones que en lo presencial se sostenían y superaban por medio del trabajo diario emergente de todos los actores educativos. Al respecto, se podría bien pensar en algunas situaciones que se enfrentan en estos momentos, tales como: manejo de las tecnologías de comunicación e informática por parte de la comunidad educativa, apoyo y acompañamiento familiar, participación efectiva del profesional de apoyo a la docencia, adecuación curricular en instancias de emergencia sanitaria, tenencia de equipos de tecnología para la comunicación en red, acceso a internet, espacios efectivos en el hogar para el estudio, mediación efectiva de los aprendizajes, entre otros. Todo lo señalado y más, difícilmente permite sostener las bases del camino hacia la inclusión educativa, por el contrario, dejan a quienes más lo necesitan en un aislamiento devastador, donde la educación responde a todas las pantallas conectadas pero no a cada uno de los estudiantes y, por lo tanto, segrega sobre la marcha a quienes no puedan – por variados motivos – participar de este nuevo y emergente proceso educativo, con todo y su desaliñada – y por ahora desamparada –  inclusión educativa.

 

Habiéndose señalado que la inclusión educativa en el actual contexto de pandemia se ha visto afectada desfavorablemente, se podría continuar desdeñando la pérdida del aseguramiento del acceso a la educación en igualdad de oportunidades. No obstante, se debe también reconocer que muchos actores educativos – docentes, estudiantes, profesionales de apoyo, entre otros – han procurado, desde sus recursos personales, sostener lo inimaginable y levantar sobre sus hombros la educación virtual formal en el país, usando sus fuentes de internet en el hogar o sus datos móviles, aquiriendo materiales para ajustes curriculares. Además de estás exigencias, los docentes deben compatibilizar el cuidado de la familia y la intromisión del trabajo en el hogar, flexibilizando sus horarios 24/7, saturando la memoria de sus aparatos de telefonía, respondiendo a cada mensaje de chat o correo electrónico que colapsa sus bandejas de entrada, postergando el almuerzo y dejando de lado el el tiempo requerido para ello, usando los ahorros en equipo computacional y posponiendo la propia vida para asegurar que cada estudiante pueda participar de la educación a la que tiene derecho.

 

Observemos entonces el panorama de manera general: Los estudiantes han visto interrumpidas sus actividades regulares, los docentes se presentan ante un escenario educativo nuevo e inesperado, los profesionales de apoyo a la docencia deben recrear su labor en emergencia, las familias abren la puerta de sus casas para la llegada del aula virtual, los equipos directivos desafían su manejo y liderazgo sobre las acciones de proceso. En forma extensa, todos los actores del proceso educativo se han visto remecidos en forma profesional y personal por los estragos de la pandemia y las medidas sanitarias para minimizar los contagios, realizando el cierre prácticamente mundial de los jardines, escuelas y liceos, lo que afecta el avance de la educación. Chile, como todos los países, ha reaccionado, procurando que los procesos de enseñanza y aprendizaje se mantengan a través del tiempo promoviendo la continuidad durante la emergencia sanitaria internacional. Sin embargo, el cierre de los espacios educativos presenciales ciertamente provoca pérdidas cuyos efectos perdurarán en el tiempo tales como deserción escolar, el retraso en el logro de los aprendizajes, diferencias en el servicio de oferta y demanda educativa, aumento en la desigualdad educativa, disminución de la movilidad social, por señalar algunos, que sin importar los esfuerzos que se realicen, dejarán huella en la educación y formación de los ciudadanos del país y que inevitablemente menoscaban el avance de la inclusión educativa.

 

A tal haber, la desigualdad y segregación educativa ya existentes que se han intentado erradicar, se verán incrementadas visiblemente como efecto de los embistes del contexto de pandemia. Esto generará retrocesos en el alcance de la inclusión educativa, la suspensión o entrega parcial de apoyos pedagógicos - estimulación temprana, compañía a las familias - y más allá de todo servicio educativo, la pérdida del ámbito que para muchos es un refugio que los aleja de la inequidad social y cobra vida como fuente del crecimiento humano.

 

La inclusión educativa se encuentra en crisis, Chile cuenta con normativas de resguardo, empero todos los países han visto agravada la exclusión en educación, cuando la solución inmediata al cierre de los establecimientos escolares es la educación a distancia, el aprendizaje en línea, lo que resulta en la segregación de los estudiantes que no cuentan con los requisitos mínimos para su implementación, entendidos estos más allá del computador y la conexión a internet y abarcando aspectos habitacionales, alimenticios, familiares, socioemocionales y más. Estos elementos afectan las oportunidades de aprendizajes de los estudiantes y que durante la pandemia se han acrecentado; no se sabe y -quizás nunca se sabrá- cuantas mentes se encuentran hoy en la obscuridad que produce el cese de sus experiencias de aprendizajes formal, cuánta genialidad se encuentra atrapada entre el lavado de manos, el temor por el contagio, la cesantía familiar, el abandono del cuidador, el hambre de la mañana, el reconocimiento cultural, el anhelo de amor y todo aquello que se vuelve prioridad relegando en segundo, tercer y hasta en último plano la educación a distancia en emergencia sanitaria. Entonces, resulta imposible incluir algo más en una lista interminable de faltas y limitantes que pueden vivir los estudiantes, exponiéndose entonces la vulnerabilidad de nuestra sociedad y de los sectores más desfavorecidos, en una realidad terrorífica que profundiza la vieja y sangrante herida de la exclusión educativa que la humanidad parece condenada a perpetuar. Hemos de preguntarnos ¿Saldremos fortalecidos y enfrentaremos una próxima emergencia de estas magnitudes con éxito? ¿Podremos sobreponernos al impacto futuro de la afectación mundial y local en el ámbito educativo?. Muchos son los cuestionamientos que surgen al mirar de frente la catástrofe que afecta a los estudiantes de hoy, complejas son las respuestas que intentan resolverlas, esperanzador es el deseo de que no se pierda el camino iniciado – hace tan poco tiempo– por el derecho a la inclusión educativa efectiva.

 

De esta forma, muchas acciones son cuestionables en cuanto a la respuesta frente a los cambios sociales producidos por esta emergencia sanitaria mundial que enfrentamos, tanto en lo relativo a las políticas de acción estatales como a la respuesta individual de los actores del proceso educativo. sin embargo, algo que no podemos dejar de evidenciar es el reconocimiento y recordatorio innegable –que suele manifestarse en toda emergencia– de que la educación es responsabilidad de todos, de que la brecha de acceso equitativo aún es un sueño a seguir, que la igualdad de oportunidades supera las implicancias legales y accede a la fibra intima del reconocimiento personal del otro en cuanto a su condición humana. La inclusión educativa en tiempos de pandemia se sostiene estoica frente a la adversidad, intentando sobreponerse a la separación social que se solapaba en lo declarativo y que, fuera de ese resguardo, en este dificil contexto de incertidumbre, nos permite ver el enorme compromiso social que todos y cada uno de nosotros debemos asumir para que sus cimientos fundamentales sobrevivan a la pandemia.

Dayana Araya Vergara.

*Artículo de prensa recogido del diario el que hay decierto http://www.elquehaydecierto.cl/noticia/sociedad/inclusion-educativa-un-desafio-en-contexto-de-pandemia

 

La investigación social interdisciplinar en tiempos de pandemia

Una dimensión que ha quedado relegada en la discusión sobre la contingecia sanitaria, ha sido la importancia que tiene la investigación en educación, ciencias sociales y humanas en la comprensión de este nuevo escenario

nicolsLos alcances a los que ha llegado la pandemia de COVID-19 (SARS-Cov-2), eran desconocidos por la población chilena hasta que fue visible el peligroso incremento de contagios durante el mes de marzo 2020. Durante ese mes, se registraron los primeros casos de un virus que, ajeno a nuestra realidad, hoy es un fenómeno que ha permeado tanto nuestras estructura institucional y sistemas de operativización socio-cultural. Así también, ha afectado nuestras subjetividades, percepciones a partir del cuestionamiento, en total incertidumbre, sobre nuestros contextos más próximos y la posibilidad de vivir bajo una normalidad en confinamiento que no deja de ejercer presiones de indole laboral, social e individual.

En este contexto, la universidad pública ha estado vinculada al avance de la ciencia, pero es en las últimas décadas que esta actividad ocupa un lugar significativo dentro de la vida universitaria. La relevancia cobrada por la actividad de investigación en la universidad ha provocado, entre otras consecuencias, el surgimiento de nuevos espacios institucionales para la ciencia, un aumento exponencial de recursos humanos avanzados, una diversificación sin precedentes de fuentes de financiamiento así como también una proliferación de artículos académicos relacionados con estos temas. Se despliega un énfasis indagativo lógicamente mayor en relación al contexto de esta pandemia, sus consecuencias, limitaciones y proyecciones a futuro.

Una dimensión que ha quedado relegada en la discusión sobre la contingecia sanitaria, ha sido la importancia que tiene la investigación en educación, ciencias sociales y humanas en la comprensión de este nuevo escenario. Nos enfrentamos cada día a la incertidumbre, intentando encontrar derroteros que nos indiquen la mejor toma de decisiones para el país y sobre todo, cómo la ciudadanía aprende y enseña a convivir bajo este contexto. La secuencialidad que podemos ver desde la cuestionable aplicación de protocolos sanitarios al comienzo de la pandemia, hasta la actual crisis política, visibilizada el 18 de octubre 2019 y profundizada durante julio 2020 es inneglable. Así entonces, un problema de salud, es a la vez, un problema político.

La investigación social y educativa intenta visibilizar patrones de comportamiento, dinámicas socio-culturales, resultados de aplicación de metodologías de estudio socio-educativo, desarrollo de teoría, entre muchas otras. En la actualidad, es dificil abordar la pandemia como un problema exclusivamente sanitario. La realidad ya no resiste miradas desde un solo foco de atención, sino de diversas áreas del conocimiento que deben converger en una problemática social que es, a la vez, científica.

Desde esta perspectiva, la multi-dimensionalidad de la problemática sanitaria exige miradas globales, holísticas e integradoras. Estas dimensiones van desde la subjetividad y auto-percepción del ser humano, su relación con el otro (sub-dimensiones como la amistad, la relación familiar, la relación laboral y relaciones de pareja) hasta dimensiones macro-sistémicas como la salud pública, la economía, la educación, la política, el medio ambiente, entre otras. Lo que es necesario entender es que todas estas dimensiones se encuentran intimamente conectadas. Así, el estudio bio-molecular del virus está directamente relacionado a las medidas de prevención y por tanto, intimamente relacionado con los comportamientos que hemos adoptado de acuerdo a este, como el uso de mascarillas, confinamiento o la modificación de nuestros patrones de conducta tales como la expresión de las emociones, las relaciones interpersonales o intercambios comunicativos. El todo conforma un sistema mientras lo que vivimos cada uno de nosotros, nuestras dimensiones y realidades, son las partes inmersas dentro de este gran sistema que el biólogo e investigador en neurociencias Francisco Varela llamó el mundo de la vida.

De esta manera, el imperativo de abordaje del fenómeno del COVID-19 desde enfoques científico sociales inter-transdisciplinarios, se expresa en la necesidad de observar una problemática compleja que interactúa y converge en todos los espacios sociales. Radica en no separar problemáticas aparentemente divorciadas entre sí con el propósito de establecer miradas integradoras donde las problemáticas sociales generen problemáticas científicas y que de estas, a su vez, emerjan propuestas investigativas inter-transdisciplinares, buscando abarcar el continuo de relaciones de las dimensiones anteriormente expuestas. Existe además, la posibilidad de que este fenómeno entregue luces hacia perspectivas resolutivas con observaciones sistémicas y flexibles, intentando realizar un cambio de paradigma desde lo estructural-estático, hacia lo dinámico, inmediato e interrelacionado que un mundo globalizado exige.

En particular, las nuevas estrategias y prácticas pedagógicas, suscitan diversas problemáticas que deben ser abordadas desde diversas diciplinas, entre ellas; i) la mediación de estrategias on-line a través del trabajo con áreas de desarrollo tecnológico, el arte, la imagen y la creatividad, ii) la psicología en el estudio de la influencia del contexto en los procesos cognitivos de enseñanza y aprendizaje de profesores y estudiantes, iii) el rol docente en relación a la educación y prevención sobre el coronavirus y, iv) la necesidad imperativa, expresada por la OCDE en 2018, de flexibilizar el curriculum desde y hacia el trabajo inter-transdisciplinar en todos lo niveles del sistema de educación.

En esta línea, y como ejemplo, El Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) es un enfoque didáctico que pretende aplicar sus principios al diseño del currículo de los diferentes niveles educativos. Este ha sido desarrollado por un equipo interdisciplinar del Center for Applied Special Technology (CAST) y recoge los avances en neurociencia aplicada al aprendizaje, investigación educativa, además de tecnologías de información y comunicación. De esta manera se define como «[…] un enfoque basado en la investigación para el diseño del currículo ―es decir, objetivos educativos, métodos, materiales y evaluación― que permite a todas las personas desarrollar conocimientos, habilidades y motivación e implicación con el aprendizaje». La relevancia de este avance radica en la naturaleza interdisciplinar de los investigadores que ha permitido fundamentar este enfoque, buscando cambiar la naturaleza del propio currículo integrando diversas áreas del conocimiento interconectado y vinculante.

Las últimas actualizaciones en el ámbito de la neurociencia explican cómo se comporta el cerebro durante el proceso de aprendizaje. Los avances tecnológicos (Tomografía por Emisión de Positrones -PET scan, Electroencefalograma cuantitativo -qEEG, y resonancia magnética funcional -fMRI) han hecho posible encontrar muchas evidencias que permiten conocer la estructura del cerebro y comprender su funcionamiento de forma global y localizada durante el aprendizaje de acuerdo a las investigaciones realizadas por Rose y Meyer en el año 2000. Este es uno de los ejemplos actuales y en desarrollo de un trabajo interdisciplinar que aborda dos problemáticas de diversas dimensiones que, desde una mirada sistémica, son un mismo fenómeno de propiedades emergentes muy similares en sus niveles prácticos.

De acuerdo a lo anterior, y sin entrar en los cuestionamientos legítimos sobre la aplicabilidad del DUA en el sistema educativo chileno, lo que nos demuestra este ejemplo es que la investigación inter y transdisciplinar de los fenómenos socio-culturales deben transitar hacia una visión ampliada, holística, compleja e integradora de los estudios en Cs. Sociales y Humanas como complemento de áreas diversificadas del conocimiento. Al día, existen numerosas investigaciones que sitúan la investigación social como una ciencia interdisciplinar por su variabilidad de aplicaciones y flexibilidad para levantar información de campo. De esta manera, la interdisciplina se emplaza como una nueva manera de problematizar fenómenos sociales y científicos acorde al contexto actual globalizado, hiper-conectado y multidimensional.

De esta manera, la pandemia nos ha demostrado que vivimos en planos existenciales de incertidumbre y que nuestros paradigmas de pensamiento deben realizar un cambio radical sobre nuestra concepción de la realidad y el mundo. Además, la globalización también nos ha demostrado cómo una enfermedad ha podido expandirse con rapidez alrededor del globo así como lo ha sido la información y el conocimiento de las últimas décadas. Nuestros paradigmas de pensamiento deben interrogar con enfoques diversificados a la institucionalidad, la educación, la salud y a todo sistema involucrado en la realidad donde lo lejano hoy está más cerca que nunca de nuestras vidas.

Entonces, la investigación inter-transdisciplinar plantea cuestionamientos a la vez que es interrogada por sus aplicaciones efectivas; ¿Cómo desarrollar problemáticas vinculantes con otras disciplinas cuando estas hablan en lenguajes y conceptos distintos entre sí? ¿Cuál es la tarea del cuestionamiento epistemológico del conocimiento en cuanto a la creatividad del ser humano y su relación con el mundo de la vida? ¿Qué rol cumple la investigación interdisciplinaria en relación a la pandemia que vivenciamos actualmente?¿cómo la pandemia afecta nuestras dinámicas relacionales, patrones conductuales o la salud mental a partir de un tipo de conocimiento generado en la vinculación, intersección y transversalidad?. Siempre intentamos dar soluciones en un corto plazo a diversas interrogantes y problemáticas científicas-sociales. Hoy convivimos con la incertidumbre que siempre hemos experimentado y vivenciado, pero que hoy se ha instalado de forma visible como el eje nuclear de nuestra subjetividad en el día a día, de nuestro lenguaje, de nuestras relaciones y, sobre todo, el plano más importante, el cuestionamiento sobre la existencia del ser humano.

Nicolás Díaz Barrera, Académico

*Artículo de prensa recogido del diario el que hay decierto http://www.elquehaydecierto.cl/noticia/sociedad/la-investigacion-social-interdisciplinar-en-tiempos-de-pandemia

 

Los alcances a los que ha llegado la pandemia de COVID-19 (SARS-Cov-2), eran desconocidos por la población chilena hasta que fue visible el peligroso incremento de contagios durante el mes de marzo 2020. Durante ese mes, se registraron los primeros casos de un virus que, ajeno a nuestra realidad, hoy es un fenómeno que ha permeado tanto nuestras estructura institucional y sistemas de operativización socio-cultural. Así también, ha afectado nuestras subjetividades, percepciones a partir del cuestionamiento, en total incertidumbre, sobre nuestros contextos más próximos y la posibilidad de vivir bajo una normalidad en confinamiento que no deja de ejercer presiones de indole laboral, social e individual.

En este contexto, la universidad pública ha estado vinculada al avance de la ciencia, pero es en las últimas décadas que esta actividad ocupa un lugar significativo dentro de la vida universitaria. La relevancia cobrada por la actividad de investigación en la universidad ha provocado, entre otras consecuencias, el surgimiento de nuevos espacios institucionales para la ciencia, un aumento exponencial de recursos humanos avanzados, una diversificación sin precedentes de fuentes de financiamiento así como también una proliferación de artículos académicos relacionados con estos temas. Se despliega un énfasis indagativo lógicamente mayor en relación al contexto de esta pandemia, sus consecuencias, limitaciones y proyecciones a futuro.

Una dimensión que ha quedado relegada en la discusión sobre la contingecia sanitaria, ha sido la importancia que tiene la investigación en educación, ciencias sociales y humanas en la comprensión de este nuevo escenario. Nos enfrentamos cada día a la incertidumbre, intentando encontrar derroteros que nos indiquen la mejor toma de decisiones para el país y sobre todo, cómo la ciudadanía aprende y enseña a convivir bajo este contexto. La secuencialidad que podemos ver desde la cuestionable aplicación de protocolos sanitarios al comienzo de la pandemia, hasta la actual crisis política, visibilizada el 18 de octubre 2019 y profundizada durante julio 2020 es inneglable. Así entonces, un problema de salud, es a la vez, un problema político.

La investigación social y educativa intenta visibilizar patrones de comportamiento, dinámicas socio-culturales, resultados de aplicación de metodologías de estudio socio-educativo, desarrollo de teoría, entre muchas otras. En la actualidad, es dificil abordar la pandemia como un problema exclusivamente sanitario. La realidad ya no resiste miradas desde un solo foco de atención, sino de diversas áreas del conocimiento que deben converger en una problemática social que es, a la vez, científica.

Desde esta perspectiva, la multi-dimensionalidad de la problemática sanitaria exige miradas globales, holísticas e integradoras. Estas dimensiones van desde la subjetividad y auto-percepción del ser humano, su relación con el otro (sub-dimensiones como la amistad, la relación familiar, la relación laboral y relaciones de pareja) hasta dimensiones macro-sistémicas como la salud pública, la economía, la educación, la política, el medio ambiente, entre otras. Lo que es necesario entender es que todas estas dimensiones se encuentran intimamente conectadas. Así, el estudio bio-molecular del virus está directamente relacionado a las medidas de prevención y por tanto, intimamente relacionado con los comportamientos que hemos adoptado de acuerdo a este, como el uso de mascarillas, confinamiento o la modificación de nuestros patrones de conducta tales como la expresión de las emociones, las relaciones interpersonales o intercambios comunicativos. El todo conforma un sistema mientras lo que vivimos cada uno de nosotros, nuestras dimensiones y realidades, son las partes inmersas dentro de este gran sistema que el biólogo e investigador en neurociencias Francisco Varela llamó el mundo de la vida.

De esta manera, el imperativo de abordaje del fenómeno del COVID-19 desde enfoques científico sociales inter-transdisciplinarios, se expresa en la necesidad de observar una problemática compleja que interactúa y converge en todos los espacios sociales. Radica en no separar problemáticas aparentemente divorciadas entre sí con el propósito de establecer miradas integradoras donde las problemáticas sociales generen problemáticas científicas y que de estas, a su vez, emerjan propuestas investigativas inter-transdisciplinares, buscando abarcar el continuo de relaciones de las dimensiones anteriormente expuestas. Existe además, la posibilidad de que este fenómeno entregue luces hacia perspectivas resolutivas con observaciones sistémicas y flexibles, intentando realizar un cambio de paradigma desde lo estructural-estático, hacia lo dinámico, inmediato e interrelacionado que un mundo globalizado exige.

En particular, las nuevas estrategias y prácticas pedagógicas, suscitan diversas problemáticas que deben ser abordadas desde diversas diciplinas, entre ellas; i) la mediación de estrategias on-line a través del trabajo con áreas de desarrollo tecnológico, el arte, la imagen y la creatividad, ii) la psicología en el estudio de la influencia del contexto en los procesos cognitivos de enseñanza y aprendizaje de profesores y estudiantes, iii) el rol docente en relación a la educación y prevención sobre el coronavirus y, iv) la necesidad imperativa, expresada por la OCDE en 2018, de flexibilizar el curriculum desde y hacia el trabajo inter-transdisciplinar en todos lo niveles del sistema de educación.

En esta línea, y como ejemplo, El Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) es un enfoque didáctico que pretende aplicar sus principios al diseño del currículo de los diferentes niveles educativos. Este ha sido desarrollado por un equipo interdisciplinar del Center for Applied Special Technology (CAST) y recoge los avances en neurociencia aplicada al aprendizaje, investigación educativa, además de tecnologías de información y comunicación. De esta manera se define como «[…] un enfoque basado en la investigación para el diseño del currículo ―es decir, objetivos educativos, métodos, materiales y evaluación― que permite a todas las personas desarrollar conocimientos, habilidades y motivación e implicación con el aprendizaje». La relevancia de este avance radica en la naturaleza interdisciplinar de los investigadores que ha permitido fundamentar este enfoque, buscando cambiar la naturaleza del propio currículo integrando diversas áreas del conocimiento interconectado y vinculante.

Las últimas actualizaciones en el ámbito de la neurociencia explican cómo se comporta el cerebro durante el proceso de aprendizaje. Los avances tecnológicos (Tomografía por Emisión de Positrones -PET scan, Electroencefalograma cuantitativo -qEEG, y resonancia magnética funcional -fMRI) han hecho posible encontrar muchas evidencias que permiten conocer la estructura del cerebro y comprender su funcionamiento de forma global y localizada durante el aprendizaje de acuerdo a las investigaciones realizadas por Rose y Meyer en el año 2000. Este es uno de los ejemplos actuales y en desarrollo de un trabajo interdisciplinar que aborda dos problemáticas de diversas dimensiones que, desde una mirada sistémica, son un mismo fenómeno de propiedades emergentes muy similares en sus niveles prácticos.

De acuerdo a lo anterior, y sin entrar en los cuestionamientos legítimos sobre la aplicabilidad del DUA en el sistema educativo chileno, lo que nos demuestra este ejemplo es que la investigación inter y transdisciplinar de los fenómenos socio-culturales deben transitar hacia una visión ampliada, holística, compleja e integradora de los estudios en Cs. Sociales y Humanas como complemento de áreas diversificadas del conocimiento. Al día, existen numerosas investigaciones que sitúan la investigación social como una ciencia interdisciplinar por su variabilidad de aplicaciones y flexibilidad para levantar información de campo. De esta manera, la interdisciplina se emplaza como una nueva manera de problematizar fenómenos sociales y científicos acorde al contexto actual globalizado, hiper-conectado y multidimensional.

De esta manera, la pandemia nos ha demostrado que vivimos en planos existenciales de incertidumbre y que nuestros paradigmas de pensamiento deben realizar un cambio radical sobre nuestra concepción de la realidad y el mundo. Además, la globalización también nos ha demostrado cómo una enfermedad ha podido expandirse con rapidez alrededor del globo así como lo ha sido la información y el conocimiento de las últimas décadas. Nuestros paradigmas de pensamiento deben interrogar con enfoques diversificados a la institucionalidad, la educación, la salud y a todo sistema involucrado en la realidad donde lo lejano hoy está más cerca que nunca de nuestras vidas.

Entonces, la investigación inter-transdisciplinar plantea cuestionamientos a la vez que es interrogada por sus aplicaciones efectivas; ¿Cómo desarrollar problemáticas vinculantes con otras disciplinas cuando estas hablan en lenguajes y conceptos distintos entre sí? ¿Cuál es la tarea del cuestionamiento epistemológico del conocimiento en cuanto a la creatividad del ser humano y su relación con el mundo de la vida? ¿Qué rol cumple la investigación interdisciplinaria en relación a la pandemia que vivenciamos actualmente?¿cómo la pandemia afecta nuestras dinámicas relacionales, patrones conductuales o la salud mental a partir de un tipo de conocimiento generado en la vinculación, intersección y transversalidad?. Siempre intentamos dar soluciones en un corto plazo a diversas interrogantes y problemáticas científicas-sociales. Hoy convivimos con la incertidumbre que siempre hemos experimentado y vivenciado, pero que hoy se ha instalado de forma visible como el eje nuclear de nuestra subjetividad en el día a día, de nuestro lenguaje, de nuestras relaciones y, sobre todo, el plano más importante, el cuestionamiento sobre la existencia del ser humano. 

Docente del Departamento de Educación Parvularia se adjudica Fondo Cultura 2020: FONDART Regional línea creación artística

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Durante la mañana del día miércoles 22 de enero, el Docente del Departamento de Educación Parvularia Francisco Arriagada Tapia, se reúne con la Seremi de la Cultura, las Artes y el Patrimonio de Atacama, María Cecilia Simunovic Ramírez, para realizar la firma del convenio de ejecución del proyecto denominado “La historia de Juan y el misterioso mineral”, del Fondo Cultura 2020: FONDART REGIONAL LÍNEA CREACIÓN ARTÍSTICA.

 

El objetivo del proyecto, consiste en crear los cimientos para la conformación de una agrupación artística al interior de la carrera de Licenciatura en Educación y Pedagogía en Educación Parvularia, la que se encargará de dar vida a los mitos y leyendas de la región de Atacama, a través de las creación de marionetas gigantes e intervenciones culturales en instituciones educativas de la primera infancia. Instancias culturales que propiciarán el goce y el disfrute de los niños y niñas por medio de las apreciaciones, juegos e interacciones en las narraciones de estas historias propias de nuestras tierras.

 

El Docente Francisco Arriagada Tapia señala: “la ejecución de este proyecto nos permite crear las bases para la conformación de una agrupación artística al interior del Departamento, la cual nos permitirá fortalecer las habilidades artísticas y compromiso social de nuestras estudiantes, desarrollando un trabajo colaborativo con las instituciones educativas de nuestra región, para el resguardo y valoración de nuestro patrimonio cultural”.

 

Para el Departamento de Educación Parvularia es una instancia propicia para promover, en nuestros estudiantes en formación y en los niños y niñas de la Región el sentido de pertinencia, para con nuestra historia y patrimonio cultural, destacando en este proyecto la historia de Juan Godoy como personaje histórico de nuestra localidad y la historia de la minería.

 

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Centro de Exalumnas organiza fiesta Navideña para niños y niñas del Jardín Infantil Piolín

Niños y niñas del Jardín Infantil Piolín disfrutaron de fiesta navideña organizada por el centro de ex alumnas de la carrera de Educación Parvularia de la Universidad de Atacama.

 

Una mañana diferente, vivieron los niños y niñas del Jardín Infantil Piolín dependiente de la Junta Nacional de Jardines Infantiles y su Directora Marcela Ávila Araya, junto al personal profesional, técnico y administrativo. Todo esto gracias al aporte financiero y humano de integrantes del centro de ex alumnas, académicos y estudiantes de la Carrera de Educación Parvularia. Quienes con gran entusiasmo organizaron y participaron de una fiesta navideña plagada de canciones, juegos, obsequios, colores y alegría.

 

Esta actividad que se enmarca en el objetivo estratégico; Fortalecer relaciones con ex alumnos de la UDA, del Plan Operativo Anual del Depto. de Educación Parvularia, permitió el disfrute de villancicos en Lengua de Señas Chilenas, junto con la entrega de regalos que realizó el invitado especial “El viejito pascuero”, quien entre risas y juegos entregó un mensaje de paz y amor para la comunidad educativa. Además pudieron disfrutar de un rico helado en esta calurosa mañana navideña.

 

Al terminar la actividad, el viejito pascuero en compañía del duende mágico siguió su camino hacia nuevos horizonte para continuar entregando felicidad al mundo. Los párvulos agradecieron el encuentro con diferentes muestras de afecto.